Recinto de maldades y lamentos: la cárcel de la Acordada
DOI:
https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1993.013.3383Resumen
A fines de la época colonial había tres cárceles en la ciudad de México. Una para detenidos, conocida por la Diputación, otra para los presos adultos, encausados o sentenciados, llamada de Corte, y la cárcel de la Acordada. Los jóvenes menores de edad eran enviados a cumplir sus condenas al Hospicio de Pobres. A pesar de que estos establecimientos contaban con instalaciones separadas para hombres y mujeres, era usual que éstas fueran enviadas a la Casa de Recogidas de Santa María Magdalena.


















